Un mensaje de positivismo

El majestuoso cielo gris que deja caer su implacable lluvia para refrescar la mañana de un lunes festivo. ¡Qué inicio de semana tan bonito!

Me parece tan tonto ver cómo algunos se quejan tanto de cosas tan bonitas como ver caer la lluvia después de días tan calurosos. Y debo decir que me incluyo entre esos idiotas. Claro, pero es fácil quejarse desde la comodidad de un apartamento con buen techo y comodidades, que aunque no sean muchas y tan lujosas, significa tener un redugio seguro.

Yo apenas estoy aprendiendo a no quejarme tanto; a agradecer cada cosa [como la lluvia]; estoy aprendiendo a ver lo bello en cada situación y cada pequeño detalle que nos brinda la naturaleza.
Ya con el solo hecho de poder despertar me siento profundamente agradecido con todo. Es una bendición despertar y ver un techo sobre mí, cosa que no todos tenemos y que me ha hecho apreciar mucho más lo que tengo, sea mucho o sea poco.

Estuve también escuchando uno de esos audiolibros en Youtube de los que no me gusta recomendar, bien sea porque no me prestan atención o porque no me toman en serio, pero a los que sí presto mucha atención porque me han ayudado un montón en mi vida y con mis pensamientos. Decía que podemos ser esclavos de nuestra manera de recibir las cosas, o liberarnos de esos pesos que nos anclan en la manera negativa en la que [muchas veces vemos las cosas]. Me explico: las situaciones no suceden por mal o por bien, eso lo decidimos nosotros mismos dependiendo de cómo las veamos. Somos nosotros quienes decidimos ver lo positivo en algo que acabó de pasar o hundirnos en un pensamiento negativo y autodestructivo. 

Decía también que debemos dejar de preguntarnos "¿por qué me sucedió esto?" Y empezar a preguntarnos "¿Para qué sucedió?, ¿Qué puedo cambiar con esto para ser mejor?, ¿Qué puedo aprovechar de esta situación?".

Sí, lo sé, no es fácil, pero tampoco es imposible. Resulta que nuestro cerebro actúa y opera con la realidad, y nuestro discurso interno y el externo, van moldeando de a poco cómo percibimos la realidad. Esto es, si mantenemos un discurso fatalista frente a las cosas que pasan a nuestro alrededor, nuestro cerebro [mente] se va a acostumbrar a enforcarse en lo negativo. Pero si por el contrario, mantenemos un discurso positivo siempre, nuestro cerebro lo va a ver como nuestra realidad y empezaremos a notar las cosas positivas en lo demás… de hecho, en todo.

De este mismo principio se han derivado otras prácticas como la famosa manifestación, en la que nos repetimos algo [manifestamos] y "esperamos" a que ocurra, o nos llegue lo que pedimos. Pero lo que realmente sucede es que nuestro cerebro va a buscar instintivamente la manera -o las maneras- de hacer eso realidad. Es decir, manifestar no es pedir y esperar, es confiar en que puedes obtener lo que quieres si te esfuerzas por ello. 

Y para terminar, te regalo un impulso de confianza. Si confías en que una pastilla te puede calmar un malestar, o confías en que un médico te puede sanar, o confías en que mañana vas a despertar, ¿Por qué no confiar en ti mismo si tú tienes el control? Confía en ti mismo y atrévete a hacer cosas. 

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