El eterno cráter de la Calle 72: Un monumento a la ineptitud
¿Alguna vez han sentido que el ruido de una calle les taladra el cerebro? Bienvenidos a la Calle 72, entre carreras 38 y 41.
Este pedazo de Barranquilla se convirtió en nuestro propio agujero negro. Aquí el tiempo no avanza, solo suben los niveles de estrés de los que tenemos la desgracia de pasar, vivir o trabajar por aquí.
La sinfonía del desastre
Tratar de dar una clase en esta zona es una broma de mal gusto. El ruido de la maquinaria pesada perforando el asfalto es sencillamente insoportable. Tenemos un colegio y un monasterio al lado. Lugares que, por pura lógica y decencia humana, requieren silencio y respeto. Pero a los encargados de la obra eso les tiene sin cuidado.
La alcaldía brilla por su ausencia. Ni siquiera les da la inteligencia para clavar un miserable letrero de "Prohibido hacer ruido" o "No pite" para frenar a los conductores desesperados. Son unos ineptos de manual.
El gran negocio de romper por romper
Si observas la dinámica de esta "reparación", te das cuenta del circo. El modus operandi es tan evidente que insulta:
- Rompen la vía con todo el escándalo posible.
- Medio la tapan para disimular.
- La vuelven a romper a la semana siguiente.
Parece chiste, pero no es incompetencia técnica. Es pura y física avaricia. Los políticos de turno entregan los contratos a empresas con presupuestos raquíticos, o que ya fueron drenados por la corrupción antes de empezar. Hacer que la obra dure años en estado lamentable es el modelo de negocio perfecto para seguir justificando gastos y cobrando adiciones.
Lo peor de todo es que esto no es nuevo. Viví por esta zona hace unos años y la película era exactamente la misma. La misma ineficiencia, el mismo polvo, la misma desidia. Los negocios de la cuadra se están quebrando porque nadie quiere pasar por ahí. Los estudiantes no pueden concentrarse. Los docentes terminamos sin voz de tanto gritar sobre el ruido de las retroexcavadoras. Todo esto mientras en las oficinas distritales se llenan la boca hablando de progreso y obras públicas.
¿Hasta cuándo vamos a seguir cayendo? Ya estuvo bueno de tragarnos este cuento. Nos están robando en la cara, destruyendo nuestra tranquilidad y arruinando el día a día de la ciudad con total impunidad. La próxima vez que vean a uno de estos salvadores de la patria sonriendo en un cartel electoral, háganse un favor y acuérdense del cráter infinito de la 72. Pensemos bien por quién estamos votando en las urnas. Porque si seguimos eligiendo a los mismos de siempre, el único futuro que nos espera es seguir viviendo entre escombros y ruido.
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