La inteligencia artificial: ¿nuestra enemiga o nuestra aliada?


Hoy en día, antes de escribir algo, de componer un texto, o de investigar sobre un tema que encontramos interesante o porque necesitamos aclarar alguna duda, lo primero que hacemos es tomar el teléfono y abrir la aplicación de inteligencia artificial que tenemos instalada. En mi caso es Gemini, la uso para cualquier consulta, para redactar mensajes, para corregir textos, para crear imágenes; la uso para todo. Esto me hizo cuestionarme si en verdad le estoy sacando provecho a esta herramienta o simplemente me estoy haciendo demasiado dependiente de ella.

Sí, usar la inteligencia artificial tiene muchos beneficios. Puede automatizar muchos procesos que, de otra manera, nos tomarían demasiado tiempo, lo cual es muy valioso hoy en día. La inteligencia artificial se hizo con el mismo propósito que todas las otras tecnologías: hacer más fácil la vida de nosotros los humanos. Pero ¿A qué costo?

Me di cuenta que cada vez me costaba -y todavía me cuesta- redactar un mensaje decente sin redundar, con cohesión y coherencia en su cuerpo; mi creatividad y capacidad de generar contenido estaba demasiado limitado, y desafortunadamente, estaba orientando [yo mismo] todos mis pensamientos hacia la creación de prompts, lo cual no es que sea del todo malo, después de todo es algo necesario para poder sacarle el jugo a estas herramientas de hoy, pero si no era a través de un juego de comandos e instrucciones, no podía crear nada, mi mente se estaba limitando demasiado al uso de la IA. Me estaba volviendo "adicto" o por lo menos "demasiado dependiente".

Nos hacemos dependientes cuando dejamos de comprobar si la información que obtenemos de la inteligencia artificial es verdadera o está correcta. Cuando no comprendemos los textos porque son complejos, ya no dedicamos tiempo a analizar, acelerando así aún más nuestro ritmo de vida. Incluso, le permitimos -y hasta rogamos- que tome decisiones por nosotros, es decir, le estamos entregando el control total de nuestras mentes a un sistema de algoritmos ajeno a nuestro ser. El problema no es usar la tecnología para facilitar de alguna manera nuestro día a día, es permitir que esa tecnología piense por nosotros. Y eso era lo que me estaba sucediendo a mí.

Yo que soy docente, me di cuenta de que me costaba cada vez más diseñar una clase exitosa, interesante, llamativa, creativa. Prefería salir del paso y darle las instrucciones a la IA para que planeara por mí, después de todo era solo mi trabajo. Mi creatividad se fue al carajo; prácticamente mis alumnos estaban "aprendiendo" a medias y de una forma vacía. Puro aprendizaje superficial. Y de alguna manera, estaba contribuyendo a que ellos también cayeran en ese bucle vicioso de usarla a diario para todo. Aunque debo manifestar que siempre he creído que no se debe prohibir el uso de esta tecnología, ya que es un avance con muchas ventajas, pero sí tenemos un compromiso propio de aprender a usarla de manera ética y de enseñar a usarla de la mejor manera. La prohibición no es la solución.

Yo creo que antes que renunciar, hay que idear estrategias que promuevan el uso responsable de las inteligencias artificiales y establecer medidas para limitar el uso de éstas por menores de edad. En el establecimiendo educativo donde trabajo, por ejemplo, idearon un horario intermitente para el uso de dispositivos móviles durante la jornada escolar. En tres días a la semana los celulares y otros dispositivos electrónicos quedan totalmente prohibidos. Estas medidas no se tomaron para reducir el uso de la tecnología, sino para aumentar la interacción social, lo cual es otra de las graves consecuencias de sumergirnos tanto y tan frecuentemente en los dispositivos electrónicos. La medida ha dado ciertos frutos, pero también ha cosechado nuevos retos. La historia ha mostrado que cuando a las personas se les prohíbe algo, éstas buscan la manera de seguir usándolo.


Para terminar, la inteligencia artificial expande los horizontes de la productividad humana y acelera el crecimiento del conocimiento, pero solo si se usa de manera responsable, solo no hay que dejar que esta tecnología tome el lugar de nuestra creatividad y otros procesos mentales. Y la idea no es dejar de lado y huir de la tecnología, lo importante es saber convivir con ella sabiendo que es una herramienta poderosa, y como dijo el tío Ben: "todo gran poder conlleva una gran responsabilidad". Debemos usar lo que la tecnología nos da de una manera responsable.

Ahora es momento de reflexionar. ¿Consideras que has sido responsable con el uso de la inteligencia artificial? ¿La usas para desarrollar nuevas habilidades y expandir tu conocimiento, o la usas para el ocio y no tener que pensar tanto?

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